domingo, 24 de junio de 2018

Pedro Cubero, peregrino del mundo


Entre las muchas historias del Galeón de Manila escritas durante los siglos en que esta nave cruzó el Océano Pacífico, algunas se destacan por la intención de los narradores de mostrar el poder español sobre el Océano Pacífico, con particular énfasis en el despliegue misionero. Otras narraciones intentan suscitar interés entre los lectores sobre las diferencias de las sociedades y culturas de Asia, y casi todas mencionan las dificultades de la navegación para los galeones de la época.  En esta ocasión hablaremos de una obra escrita por el padre español Pedro Cubero (1645-1697), que reune los elementos descrito. Cubero realizó un viaje alrededor del mundo de 1670 a 1680, hazaña notable y novedosa por haber hecho su recorrido en gran parte por tierra y con rumbo hacia el este de Europa.

Producto de ese viaje, Pedro Cubero publicó en Madrid en 1680 el libro Peregrinación de Mundo. Una versión revisada apareció dos años más tarde en Nápoles. Varios libros similares anteceden esta crónica de viaje, pero la Peregrinación ofrece información de una época de cambios y dificultades para el imperio español y, en el caso de la ruta del Pacífico, se realizó cuando ese trayecto tenía ya cien años operando. (1) Dos décadas más tarde, un comerciante Francisco Gemelli Careri, viajó de 1593 a 1598  y publicó su famoso Giro Intorno al Mondo (Napoles, 1699-1700 en seis volúmenes), en un trayecto similar al de Pedro Cubero. En aquella época ya era posible transitar por Oriente Medio y hacer el recorrido hacia el este del planeta. La descripción de Manila y Acapulco por parte de ambos autores es muy similar.

En la siguiente entrada abordaremos el recorrido en el galeón. Por lo pronto, haremos mención del hecho que la publicación contó con los obligados permisos y apoyos oficiales y religiosos que exigia la época, pero todavía mejor, una elogio poético de Don Pedro Calderón de la Barca. El gran poeta barroco dedica una composición de catorce versos.


Alegoría de los reinos de la Corona de Aragón 
en la cubierta del libro de Don Pedro Cubero Sebastián

A Don Pedro Cubero Sebastian, Missionario Apostolico, embiado por la beatitud de NSP Clemente Papa X, y de la Sacra, y General Congregación à la Predicacion de las Indias Orientales D. Pedro Calderon de la Barca, Cavallero de la Orden de Santiago, Capellan de Honor de su  Magestad, y de los Señores reynos nuevos de la Santa Iglesia de Toledo, intimo amigo del Autor.

Si à la Nave de Argos, por primera
Nautica, que en el Mar abriò camino
La admiracion, la presumió Divino
Astro, añadido à la Celeste Esfera:
Si à la Nave Vitoria por la entera
Buelta del Orbe, Templos la previno
Del Oriente al Ocaso, alto destino,
Emulo al Sol en su veloz carrera.
Que templo? Que astro? Construirà à una nave,
Que simbolo Apostolico de aquella
De Pedro, al mar fiò Pedro Segundo?
Pero que Astro, que Templo avrà mas grave,
Que ser el Norte de la Fè su Estrella?
Y su Templo uno, y otro nuevo Mundo?


Sobre las edición napolitana, sugiero leer el ensayo de Encarnación Sanchez García, de la Universidad de Napoles.
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(1) Algunas crónicas religosas que hablan del viaje a Filipinas, aún de autores que no viajaron a esa región. Gonzalez de Mendoza, Historia del gran reino de la China (1585). Marcelo de Ribadeneira, Historia de las islas del archipiélago filipino y reinos de la gran China, Tartaria, Cochinchina, Malaca, Siam... (1601). Gabriel Quiroga de San Antonio, Sucesos del Reino de Camboya (1604). Pedro Teixera, Relaciones (1610). . Pedro Ordoñez,  El Viaje al Mundo (1614). Juan de Grijalva, Cronicas de la Orden de San Agustin (1624). Diego Aduarte, Historia de la Provincia Dominicana del Santo Rosario (1639).
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