viernes, 13 de marzo de 2015

Encuentro con Henestrosa

Durante muchos años busqué una famosa edición del libro Viaje y Tornaviaje a Filipinas 1564, reproducción fascimilar patrocinada en México en 1975 por el Fondo Pagliai, de circulación limitada. El libro fue editado, prologado y anotado por el escritor mexicano Andrés Henestrosa, y en forma de plaquette constituye uno de esos ejemplares únicos que se distinguen por la belleza de impresión. El libro es una reimpresión de la carta escrita por don Alonso de Arellano, capitán del Patache San Lucas que en diciembre de 1564 accidentalmente se separó de la expedición de Andrés de Urdaneta y regresó por su propio camino desde Filipinas hasta México. Puede leerse la noticia detallada de aquella fabulosa aventura de un puñado de mexicanos en ocho entradas previas de este blog. Invito al lector a acompañar nuevamente esta aventura. 


Supe de la existencia de un ejemplar en la Antigua Librería Madero, que algunos lectores han de conocer, pero cada vez que preguntaba por él recibia de don Enrique Fuentes una amable negativa. Creo que mi insistencia y cierta confianza que adquirí ante los ojos del dueño de "la Madero", después de aparecer por su librería año tras año durante mis viajes a México logró diluir la barrera imaginaria. Finalmente, aunque parezca broma, lo adquirí el día de los inocentes, el 28 de diciembre de 2006. 









Había quedado de almorzar ese día con mis hermanos en el restaurante El Cardenal de avenida Juárez y así llegué con mi nueva adquisición en las manos. Parte de la conversación giró en torno al libro, la aventura de aquellos novohispanos que se perdieron en el Pacífico en el siglo XVI, pero encontraron el camino de regreso a México. Por supuesto conversaba también acerca de la mínima proeza de contar con ese ejemplar, cuando de pronto me dice mi hermano Alejandro: "hablando del Rey de Roma" ¡Don Andrés Henestrosa llegaba al restaurante y se sentaba en la mesa de junto!




La anécdota concluye en haber podido conversar brevemente con el poeta oaxaqueño acerca de ese libro. Su reacción fue inmediata: "¿Cómo lo consiguió? ¿Por qué lo tiene usted?." Lo único que pude explicarle era mi gran interés por el tema del Pacífico, de las Filipinas, de Asia en general, y que encontraba en ese documento un motivo muy importante para poder seguir investigando. Con mucho gusto me regaló un autógrafo que conservo con comprensible orgullo.

El poeta había cumplido 100 años el mes anterior y a pesar de su dificultad para caminar se mostraba lúcido. 

El libro

El ejemplar que se utilizó para la edición mexicana, nos explica Henestrosa en su introducción, "fue propiedad, en otro tiempo, de Emilio Wenceslao Retana (1826-1924), escritor y bibliógrafo español que vivió largo tiempo en Filipinas". En 1975 el libro pertenecía a José Ignacio Conde, otro bibliófilo apasionado.


El Prólogo de la edición de Henestrosa inicia así:

"El mar, las distancias, la lejanía; los espacios, el horizonte, los confines, el azul, el infinito, siempre atrajeron al hombre. Como lo atrae el vacío, así lo atrajo lo incógnito, el misterio. Una apetencia de muerte y de vida en la muerte, que eso y no otra cosa es la gloria, la fama y la inmortalidad, movió siempre las acciones del hombre. El mar y el cielo, las dos inmensas naderías, llamándolo desde que apareció sobre la tierra."

"El español, hombre aparte, como quiere Estrabón, quiso desde muy temprano penetrar sus misterios, domeñar los mares, enseñorearlos. La historia española es en gran manera la historia de la navegación. La conquista de las rutas océanicas es una de las máximas empresas y hazañas de España, y del mundo."

"La imantación del Mar del Sur la gozaron y la padecieron los españoles a raíz misma de su descubrimiento, en 1513. En Nueva España es Hernán Cortés quien inicia la exploración y conquista de la Mar del Sur, de ls islas del Poniente."



Más adelante, el escritor explica la importancia de publicar nuevamente la carta de don Alonso Arellano:

"Este documento puede considerarse inédito, si se tiene en cuenta que sólo una vez ha sido publicado individual y cuando más tres o cuatro veces reproducido en obras que tratan de estas materias: primero, cuando en 1905 se hizo su edición facsimilar en tiraje de quince ejemplares, ahora, naturalmente, imposible, o casi, de lograr y de dar alcance a ejemplar alguno; después, al insertarlo Emma H. Blair y James A. Robertson en The Philippine Islands, 1493-1803, Cleveland, 1905; de donde lo toma Mariano Cuevas para reproducirlo, un poco caprichosamente retocado, en su obra Monje y Marino, La vida y los tiempos de fray Andrés de Urdaneta, México, Galatea, 1943. Del padre Cuevas la reproduce Enrique Cárdenas de la Peña en Urdaneta y "El Tornaviaje", México, Secretaría de Marina, 1965. Conviene decir que todos tres desconocieron la edición referida."
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