miércoles, 6 de junio de 2012

El Pacífico americano

Durante los cuarenta años del reinado de Carlos V de España, de 1516 a1556, se desarrolló un intenso tráfico marítimo en las costas del recién descubierto Mar del Sur, desde la Nueva España hasta Perú. El principal interés de los españoles en el espacio que hoy conocemos como Pacífico fue la búsqueda de nuevos territorios de conquista, que llevaron a cabo personajes como Francisco Pizarro y Diego de Almagro, junto a tantos otros exploradores, sacerdotes, esclavistas y aventureros, quienes fueron articulando la expansión española en torno al mantenimiento de rutas marítimas, con la consiguiente tala de bosques, construcción y carenado de barcos, control de mano de obra indígena y africana, principalmente en América Central.

Desde Acapulco hasta Panamá se desarrolló en la primera mitad del siglo XVI un fragorosa industria marinera, que desde su inicio alimentaría con recursos y hombres la conquista del imperio Inca entre 1531 y 1533. Como señala Woodrow Borah ¨La comunicación y el comercio marítimo y terrestre entre las diversas colonias españolas del Nuevo Mundo se iniciaron casi con su establecimiento¨. Aún en la actualidad es difícil imaginar la intensidad del intercambio material y humano que se suscitó en ese breve período, con la apertura de puertos y establecimiento de poblaciones orientadas al comercio, algo que se acentúa por la escasez de documentos y registros de ese primer período.


Centroamérica en un mapa de 1600

A mediados del quinientos, el comercio integraba tanto los puertos en el Golfo de México, como en el Caribe, la media luna centroamericana y el reino del Perú. 

En el Caribe, los barcos no sólo distribuían los artículos que llegaban de España en los galeones, sino que llevaban de una colonia a otra los productos locales. En el siglo XVI la Habana compraba harina mexicana y Veracruz recibía de Yucatán, por mar, cera y miel de abeja. En el Pacífico, el tráfico principal comprendía el transporte de carga y pasaje entre Panamá y el Perú, porque los galeones llegaban únicamente a la costa atlántica del Istmo, al puerto de Nombre de Dios. También se desarrolló un tráfico considerable de pasajeros y mercancías locales no sólo entre los ¨varios reinos del Perú¨, sino también entre la costa occidental de Sudamérica y la costa occidental de la Nueva España.

Los limeños bebían chocolate centroamericano y lo pagaban con plata del Potosí. Dejando atrás a Guatemala, las naves coloniales unían a los dos grandes centros virreinales españoles del Nuevo Mundo, México y Lima. El viaje entre México y el Perú era quizás el más largo y difícil de los que se realizaban en aguas del Pacífico frente a las costas de América.
Aún en la actualidad las comunicaciones terrestres entre Centro y Sudamérica encuentran dificultades en cuanto a la infraestructura, como en el caso de Panamá donde se debate sobre la viabilidad de completar la ruta panamericana pues los requerimientos técnicos son de tal magnitud que podrían afectar la biósfera del estrecho de Darién. Desde aquel período de conquista, la comunicación debió ser necesariamente por la vía marítima.

El transporte terrestre de carga y equipaje por recua de mulas, o mediante el uso ilegal, aunque común, de cargadores indígenas era tan lento y costoso que se prefería el transporte por mar siempre que fuera posible. Además, dos barreras geográficas formidables hacían imposible que se abriera una ruta por tierra entre México y Lima. En el sur de Costa Rica y en el norte de Panamá, unas montañas extraordinariamente abruptas y las espesas selvas hacen el transporte por tierra prohibitivamente difícil. Los españoles no pudieron ni siquiera abrir un camino a través de esa zona hasta que conquistaron y colonizaron Costa Rica en la década de 1560 a 1570. Más al sur, en el sur de Panamá y en el Chocó, la cordillera y una de las selvas más espesas y lluviosas del mundo hacían prácticamente imposible los desplazamientos por tierra, de manera que después de los primeros y penosos intentos de exploración que se hicieron, la comunicación entre Panamá y el sur se hizo enteramente por mar. 

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Woodrow Borah, Comercio y navegación entre México y Perú en el siglo XVI, Instituto Mexicano de Comercio Exterior, México, 1975. (Primera edición en inglés, 1954).
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