jueves, 2 de julio de 2015

Duarte Gomez Solís, comerciante portugués

En las entradas anteriores hemos tocado el tema de las propuestas de reforma económica que proliferaron en España en el siglo de XVII, algunas de ellas relacionadas con Filipinas. En esta ocasión mencionaremos a uno de los arbitristas más conocidos y por cierto más citados en los trabajos históricos sobre el tema: Duarte Gómez Solís. Se trata de un personaje especial pues, además de ser portugués de origen, fue cristiano nuevo, es decir, que él o sus padres habían abandonado el judaísmo. No deja de resultar un tanto extraño pues en el contexto de persecución religiosa y de celosa búsqueda de la pureza de sangre, Duarte Gómez lograra incrustarse plenamente en la sociedad no sólo portuguesa sino en los principales círculos de la corte española. 

Nos informa Natan Wachtel, uno de sus biógrafos modernos, que Duarte Gómes (o Gómez) Solís nació en Lisboa en 1561, en una familia rica de comerciantes y banqueros. Sus padres salieron de Portugal y Duarte pasó su infancia en Medina del Campo, España, ciudad famosa por sus ferias comerciales. Tal vez sus padres emigraron a causa de algunos problemas con la Inquisición. ¿Habrá practicado del judaísmo en secreto, como muchos de sus contemporáneos? es dificil saberlo, pero ciertamente tuvo la capacidad de ocultarlo y presentarse como un convencido católico.

Comenzó su carrera en 1585 como comerciante en la costa oeste de la India. Navegando hacia Goa, al bordear la costa de África, la nave naufragó en la costa de Mozambique, y fue capturado por pobladores locales. Sin embargo, pudo llegar al puerto de Goa, que era un punto muy importante de la red comercial portuguesa en Asia. Ahí logró el cargo de administrador general del comercio de la pimienta, uno de los productos más preciados de todo el tráfico comercial de Asia en aquel momento. Llegó a ser un estrecho colaborador del gobernador, Manuel de Sousa Coutinho, pero cuando el virrey Matías de Albuquerque ocupó el cargo en 1592, Gómez Solís fue detenido y enviado de vuelta a Lisboa, acusado de irregularidades financieras. En Portugal fue absuelto y regresó a Goa en 1593, donde continuó su carrera hasta 1601. Regresó a Europa y ahí vivió hasta su muerte en 1632, a la edad de 71 años. En total, Duarte Gomes Solís navegó cuatro veces alrededor del Cabo de Buena Esperanza. Cabe mencionar que las condiciones de los viajes eran tan inciertas en aquel momento que sufrió dos naufragios, fue capturado por africanos y fue víctima de piratas ingleses.


Comerciantes portugueses de la época

Al regresar a la península en 1604 casó en Lisboa con la hija de uno de los banqueros más ricos de Portugal, Heitor Mendes Brito. Seguramente, el fruto económico y las experiencia acumuladas en India rinderon suficiente para instalarse en la península como un hombre con recursos y respetado. Vivió en Madrid hasta 1610 cerca de la corte del rey, donde emprendió la carrera de arbitrista. Como hemos mencionado,  la palabra arbitrio combina los diversos significados de asesoramiento o quien ofrece una opinión, medidas o  acciones convenientes. A principios del siglo XVII, cientos de estos proyectores pululaban en la corte con propuestas para las curar todos los males sociales y económicos de España.  Duarte Gómez Solís escribió dos obras importantes sobre política y economía, además de otras piezas cortas:

  • 1622, Discursos Sobre los Comercios de las dos Indias (dedicado al rey Felipe IV).

  • En 1628 publica Alegación en favor de la Compañía de la India Oriental, y Comercios ultramarinos (dedicado al Conde-Duque de Olivares).

La segunda obra es sorprendente, pues propone la creación de una entidad comercial similar a la Compañía Holandesa de de las Indias Orientales, que ha sido calificada como la primera corporación moderna por acciones. El modelo de negocios de la VOC (Vereenidge Oostindische Compagnie) significaba toda una novedad para la época, en oposición al monopolio del Estado español, que controlaba las rutas comerciales en Asia, en particular la ruta del galeón de Manila. Para un observador con tanta experiencia como Gómez Solís, la idea habrá resultado especialmente atractiva, aunque en la corte española fue desechada. Al paso del tiempo también aquel modelo del norte de Europa declinó por muchas razones, pero algunos historiadores han querido ver en la política comercial ibérica de aquel momento, contrapuesta a la eficiencia holandesa e inglesa, la razón de la temprana decadencia del imperio español. 

Los razonamientos expresados por Gómez Solís ofrecen muchos elementos de estudio sobre la mecánica del comercio en Asia y sobre la operación del galeón de Manila, para la historia de las ideas económicas ibéricas y la estructura política del imperio. La propuesta de que el comercio quedara en manos de expertos y no de aristócratas resultaba muy atrevida, pero no tanto como la de que debería darse una especie de amnistía a los ricos comerciantes cristianos nuevos para ayudaran a fortalecer los lazos económicos del imperio en todos los dominios ibéricos (que en aquella época,  se extendía prácticamente a todo el planeta). Desde su perspectiva, el comercio libre era un mecanismo para ventilar la economía, lo cual se contrapone al pensamiento bullionista, que recomienda la acumulación de metales preciosos. ¿Adelantado a su tiempo o más bien el imperio no estaba preparado para escuchar sus osadas propuestas?

Wachtel comenta que ninguno de los dos libros menciona el lugar en el que fueron impresos.Además, "entre el primer libro y el segundo, el autor se ha convertido en Caballero Noble de la Casa del Rey". Estos detalles sugieren que las obras fueron publicadas por el autor y quizás sin el permiso requerido de la Inquisición. El título de "Caballero Noble de la Casa del Rey significa que incluso si el consejo de Duarte Gomes Solís no siempre fue tan influyente, su personalidad era bien vista", añade Wachtel. 


Con frecuencia  Duarte Gómez Solís se disculpa por su torpeza, insistiendo que es comerciante y no erudito. Sin embargo, sus razonamientos dan evidencia de que era un hombre cultivado: con frecuencia se cita a los historiadores de las conquistas portuguesas, João de Barros y Damião de Gois; muestra un gran conocimiento geográfico y menciona los autores de la antigüedad griega y romana. Algo notable es que ambos libros están dirigidos al rey Felipe IV en Madrid (quien gobernó de 1621 a 1640). Era una circunstancia especial el hecho de que Gómez Solís escribiera en español y en la capital del imperio; lo que se explica porque desde 1580 y hasta 1640 las coronas de España y Portugal estaban en poder de los Habsburgo.

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Wachtel, Nathan. The Faith of Remembrance: Marrano Labyrinths. Philadelphia: University of Pennsylvania Press, 2013.
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